Capítulo 1 — Ella, a quien conocí por un juego (Primera parte) (1)
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En aquel entonces yo tenía una pequeña tienda de ropa.
Como vendía principalmente ropa femenina, la tienda la manejaban dos vendedoras mujeres que se turnaban, mientras yo solo pasaba ocasionalmente para supervisar. Mi verdadero trabajo comenzaba tarde en la noche y se extendía hasta el amanecer, cuando abría el mercado mayorista.
Si las ventas hubieran sido buenas, habría tenido que ir todos los días, pero en ese momento me bastaba con ir cada dos o tres días. Era una realidad un poco triste.
De cualquier modo, debido a este ciclo de vida, mi día era más largo y tranquilo que el de la mayoría. Pero como no tenía amigos que coincidieran con mis horarios, muchas veces me sentía aburrido. Así que, aparte del tiempo que dedicaba al ejercicio, vivía pegado al ordenador.
Mi juego favorito era el Go-stop. En la vida real siempre perdía, pero frente al ordenador me iba bastante bien. Sin darme cuenta, llegué incluso a estar entre los mejores jugadores.
Al principio, claro, me quedé sin dinero enseguida, tuve que esperar un tiempo determinado y recargar varias decenas de veces. Por esos recuerdos, después empecé a entrar deliberadamente en salas de principiantes para perder dinero a propósito. Lo hacía con buena intención, sin importar si eran hombres o mujeres. Aunque fuera solo por un momento, recibí muchas gracias.
Pero un día, al conectarme, vi que alguien me había dejado un mensaje de agradecimiento. Así que le respondí con una cortesía habitual. Luego llegó otra respuesta. Y así, intercambiando respuestas una tras otra, terminamos por hacernos cercanos.
No recuerdo exactamente cuándo supe que era una mujer de mi edad, pero si hubiera sido un hombre, probablemente no habría seguido intercambiando mensajes así.
De todas formas, después de hacernos amigos, nos agregamos como contactos y, cuando entrábamos al mismo tiempo, jugábamos juntos. Fue así como supe que era una mujer casada como yo, y que vivíamos separados solo por un pequeño arroyo.
Pero poco después, por razones personales, estuve más de un mes sin poder conectarme al juego.
Había sido un período bastante difícil, y fue solo cuando logré reorganizar mi trabajo y regresar a la rutina que recordé su existencia. Aunque éramos cercanos, eso no pasaba de ser un vínculo dentro del juego; ni más, ni menos.
Aun así, pensé en dejarle al menos un saludo, así que me conecté. Entonces vi que su último mensaje había llegado dos semanas antes.
200X. 06. 12. 20:49
《¿Dos días sin aparecer? Deja un mensaje cuando entres.》
200X. 06. 17. 23:49
《¡Eh…! Una semana sin noticias… ¿Estás muy ocupado últimamente? Que tengas un buen día.》
200X. 06. 23. 23:18
《¿Me has olvidado? ¿Así abandonas a alguien? ¡Snif, snif…! Voy a ponerme a coquetear con otro. Jeje -.-;; Ugh… Hasta a mí me da vergüenza decirlo… Jiji… Ojalá estés ocupado con algo bueno.》
200X. 06. 30. 00:53
《¡Te odio, cariño! ¡Hmph! ¡Qué asco! ¡Puaj! ¿Ni siquiera piensas en mí? Yo pienso tanto en ti, me preocupo tanto… Si tú me olvidas, yo también te olvidaré. ¡Adiós, tonto!》
200X. 06. 30. 01:19
《El mensaje anterior era broma… Me preocupa que tal vez te haya pasado algo malo. De todos modos, espero que estés siempre bien. Si ves mis mensajes aunque sea más adelante, por favor responde. ¡Ánimo!!.》
Leer esos mensajes me hizo sentir alegría y diversión. Pero también surgió en mí una extraña sensación incómoda.
Quizás fue por cómo usaba el apelativo"cariño" con coquetería, aunque fuera en broma. Y encima, era una mujer casada.
Aunque éramos cercanos, no estábamos tanto como para llamarnos así, y ni siquiera habíamos pasado al tuteo formal. Su comportamiento inesperado me hizo pensar si acaso no me estaba confundiendo con otra persona.
Pero por más que releí los mensajes, no parecía haber error alguno. Al contrario, me sentí emocionado, e incluso me nació un poco de deseo oculto. Así que decidí seguirle el juego.
200X. 07. 15. 18:31
《Amor mío, ¿cómo podría olvidarte? Solo tuve un problema y no pude conectarme. ¡Yo también he pensado en ti todo el tiempo! ¡Cuánto te he extrañado! ¡Desde ahora no volveré a dejarte solo! ¡Te amo…! Chu… mu… ack… ^^*》
Sentí que era demasiado intenso, pero pensé que necesitaba algo así para probar su reacción. Aunque ella lo considerara exagerado, como no fui yo quien empezó, no sentía ninguna presión. Y al final, mi intento pareció adecuado.
200X. 07. 15. 20:22
《¡Ay!! ¡Cariño, cuánto te he extrañado…! No sabía nada y pensaba que me habías olvidado… ¿Podemos jugar hoy juntos? Ahora no estoy conectada, pero estaré esperándote. Cuando entres, háblame. Yo también te amo… ¡Chuack!!》
Esa noche, sobre las diez, nos encontramos en el juego.
Lo curioso fue que, además de usar el tuteo informal, nos llamamos naturalmente"cariño", como si el tono de los mensajes se hubiera trasladado directamente al juego.
Jugamos algunas partidas por cortesía, pero tanto ella como yo estábamos más interesados en conversar. Nuestra relación había avanzado repentinamente, pero en realidad no sabíamos casi nada el uno del otro.
Finalmente salimos del juego y continuamos la conversación por mensajería instantánea.
—Cariño, ¿qué hace tu marido?
—Conduce un camión de carga.
—¿De larga distancia?
—Sí, va y viene entre Seúl y Busán.
—Debe ser agotador. Casi no lo verás, ¿no?
—Así es. Viene una o dos veces por semana, pero solo pasa brevemente a recoger ropa o dormir unas horas antes de salir de nuevo.
—Pero en la tele vi que muchos conductores de camiones van acompañados por sus esposas.
—Nosotros no estamos así. Mi marido perdió su negocio y tuvo que ponerse a conducir. Ya casi lleva tres años. Además, yo tengo al niño…
—Ah… ¿El niño tiene cuántos años?
—Ahora tiene cuatro.
—¿Te casaste joven?
—Un año después de graduarme en la universidad. Ya llevamos seis años.
—¿Cómo se conocieron?
—Él era el dueño de la empresa donde empecé a trabajar. En ese entonces le iba bien.
—Oh… Un hombre capaz. Pero debe haber mucha diferencia de edad, siendo el jefe…
—Hay ocho años de diferencia, así que no es poca.
—Entonces para ti, él fue casi como tu primer hombre.
—¿Me ves como una mujer de la dinastía Joseon o qué?
—¡Oh…!
—¿Tú sí que no tienes novia?
—No, hace unos siete meses que rompí.
—Hace mucho… ¿Es que no has encontrado a nadie que te guste, o todavía no la superas?
—No… Ya la superé. Pero estando solo, descubrí que hay cierta diversión en esto.
—Tu ex novia debía ser muy posesiva.
—Un poco, sí.
—¿Será porque tú eres demasiado atractivo? ¿Cuánto mides?
—176 cm, 72 kg.
—Dijiste que haces ejercicio, ¿no?
—Sí, todavía sigo.
—Entonces no tendrás barriga, ¿verdad? ¿Eres todo músculo?
—Más o menos. Pero no soy un montón de músculos. Intento mantener un nivel adecuado, como hacen las mujeres con su figura.
—Guau… Debes ser sexy.
—¿Ese adjetivo también se aplica a los hombres? Pensaba que a las mujeres no les gustaban los hombres musculosos…
—No, las mujeres también sentimos que un hombre con buen cuerpo es sexy. Todo eso de hacerse las inocentes es puro fingimiento.
—Entonces, ¿a ti también te gustan los hombres así?
—Son mi tipo ideal. ^^* ¿Y a ti qué clase de mujer te gusta?
—Las sexys.
—Qué descarado…
—¡Todos los hombres somos así! No quiero ser el único santo aquí.
—Ya… Entonces seguro te gustan las mujeres de pechos grandes.
—Supongo que sí.
—¿Para los hombres, con tal de que tengan pechos grandes ya son sexys?
—Hum… Depende de cada uno. Yo suelo fijarme más en la línea de las nalgas y en la parte frontal de los muslos. Las mujeres muy delgadas no me atraen…
—Por ser quien vende ropa femenina, hasta explicas distinto… Pero, ¿por qué no te gustan las delgadas?
—Hay muchos a quienes les gustan, pero a mí no me provoca deseo.
—¿Como si fueran trozos de madera?
—¿Así será? No sé. Simplemente no me interesa. ¿Y tú, qué parte del hombre te parece sexy?
—A mí tampoco me gustan los delgados… Hum… Nalgas llenas y muslos con forma aerodinámica.
—Justo como yo…
—Presumido…
—No, es que este año he hecho mucho ejercicio de piernas. Desde entonces, mis nalgas y muslos…
—¿Se ven bonitos?
—Las señoras del gimnasio dicen que sí… Que son bonitos… ^^*
—¿Las señoras mayores también comentan eso?
—Como voy desde hace tiempo, nos hicimos amigas…
—¿No tendrán intenciones contigo?
—No sé… Pero no me interesa.
—¿Por qué? ¿No hay ninguna señora que te guste?
—Con tenerte a ti, ¿cómo iba a fijarme en otras?
—Jajajajaja. Qué bien se siente oír eso… ^^*
—Hum… Pero dime… ¿Tú estás delgada?
—No puedo ver dentro de ti. Podrías simplemente preguntar cómo es mi figura.
—¿Y cómo es tu figura?
—163 cm de altura, peso secreto… Pero digamos que se puede mirar.
—No tengo ni idea. Es la descripción más ambigua posible.
—¿Qué quieres saber exactamente? ¿La talla de sujetador? Antes del bebé era copa B, ahora soy copa C… ¿Estás satisfecho?
—¡Uf…! Me estás haciendo parecer demasiado vulgar. Solo pregunté por casualidad…
—Jajajaja. Qué cobarde… ¡Era broma! Aunque… ¿no crees que vamos demasiado rápido?
—¿Tú crees? Simplemente fuimos hablando…
—¿A ti no te molesta que yo actúe así?
—No, al contrario, me gusta. Antes éramos más formales, había cierta distancia. Ahora es más humano, ¿sabes?
—¿No te parece vulgar o algo así?
—¿Otra vez con lo de Joseon? -.- Tú misma me regañaste antes por eso…