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Volver al relatoUna nueva experiencia 3s - Parte 1Cap. 1 / 3

Capítulo 1 — Una nueva experiencia 3s - Parte 1 (1)

533 palabras · ◷ 0

Esta es una obra de ficción. Los nombres, personajes, lugares y hechos son producto de la imaginación del autor. Todos los personajes son adultos mayores de 18 años.


Después de experimentar por primera vez el 3s, quedé presa de un deseo casi imposible de contener. Ese día, como tantos otros, estaba sentado en una sala de chat, esperando, cuando pasaron unos diez minutos y entró un hombre.

—Hola.

—Hola. Mucho gusto.

—......

Un breve silencio colgó entre nosotros.

—¿Ha pasado algo malo?

—No.

—Parece que no quiere hablar.

—Ah. Sí, perdón.

Poco después, comenzamos a conversar.

—¿Tiene usted experiencia en esto?

Fue él quien preguntó primero.

—Ah, sí, por supuesto.

—Entonces... ¿podría ayudarme?

—Claro que sí, ayudarle no sería difícil, pero ¿cómo quiere que lo haga?

—Verá, en realidad... quiero ver a mi esposa con otro hombre.

—Ah, ¿sí? ¿Y usted no participaría?

—No. Solo quiero mirar.

¡Vaya, hay de todo en este mundo! Pensé para mis adentros, pero seguí adelante con la conversación.

—Ver a mi esposa con otro hombre me excita mucho, pero si estoy solo, no logro excitarme como debería.

—Ya veo.

—No crea que no la amo por eso.

—Claro, entiendo.

—¿Podría hacerle el amor a mi esposa frente a mí, como le plazca, como le nazca hacerlo?

—Eso no sería problema, pero... ¿y si a su esposa no le parece bien?

—No se preocupe. Ya lo hemos hecho antes.

—¿Ah, sí?

—Sí. Pero hay una condición.

—¿Condición?

—No eyacule dentro de ella. Eyacule en su boca, por favor.

Era una petición verdaderamente extraña.

—¿Y la penetración?

—Eso no importa. Solo quiero ver cómo eyacula en su boca.

—......

—¿Le parece mal?

—No es que me moleste. Pero... ¿realmente está bien para usted?

—Sí.

—Está bien.

—Y hay una cosa más.

—¿Otra cosa?

Pensé que era un hombre verdaderamente extraño.

—Quisiera que le diera un masaje a mi esposa, y poco a poco la fuera guiando, seduciéndola.

—¿Un masaje?

—Sí.

¡Vaya, viviendo uno llega a escuchar de todo! Masajearla, hacer lo que quiera con ella, y al final eyacular en su boca.

De pronto, mi mente se llenó de confusión, pero enseguida asentí y prometí que lo haría.

—¿Cuándo le viene bien? Yo preferiría ahora mismo.

—¿Ahora mismo?

—Sí.

Vaya, este hombre es de lo más impaciente.

—Está bien. Vamos ahora. ¿Dónde quiere que nos veamos?

—¿Conoce Tapgol Park en Jongno 3-ga?

—Sí, lo conozco.

—Entonces nos vemos frente al cine Pagoda a las tres.

—De acuerdo.

Intercambiamos nuestros números, los confirmamos allí mismo y nos despedimos. Me levanté y me dirigí al cine Pagoda.

Mientras iba de camino, mi mente era un torbellino, pero decidí no pensar en nada más.

Al llegar frente al cine, di una vuelta alrededor y vi a una pareja, pero no supe si eran ellos.

—Ring, ring.

Sonó el teléfono.

—¿Diga?

—¿Ya salió?

—Sí. Estoy frente al cine.

—¿Me ve?

—¿Dónde está?

—A la izquierda, frente al bar de cerveza.

—Ah, sí.

Vi a la pareja agitando la mano. Me acerqué. Intercambiamos saludos formales y miré a su esposa. Tenía una figura rellena, pero su rostro era bastante hermoso.

—¿Hola?

Ella no dijo nada, solo asintió con la cabeza y bajó la mirada.

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