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Volver al relatoLas Flores de Ambas Manos - Parte 1Cap. 2 / 2

Capítulo 2 — Las Flores de Ambas Manos - Parte 1 (2)

561 palabras · ◷ 0

Al salir del complejo residencial, el aire nocturno era gélido.

—Hace frío. Ven aquí.

—No quiero.

Cuando David Bong intentó rodearle los hombros para abrazarla, Sarah Jung se apartó con un movimiento rápido.

—Vaya, qué esquiva eres. Entonces al menos tomemos brazos.

—No quiero.

Tras forcejear un momento, Sarah Jung terminó cediendo y enlazó su brazo con el de él. Inmediatamente sintió una calidez reconfortante, mucho mejor de lo esperado, y además su corazón comenzó a latir con fuerza, hasta el punto de que ya no notaba el frío.

Entraron en un pequeño bar cercano y pidieron bebidas. Tras unos tragos, las mejillas de ella se tornaron rosadas; no sabía si era por el frío o por el alcohol, pero bajo la tenue iluminación, su aspecto era indudablemente hermoso.

—¡Señora Grace Seon! Así, de frente, resulta que usted también es inesperadamente bonita.

—¿Inesperadamente? ¿Eso quiere decir que normalmente no soy bonita?

—No, no es eso. Quiero decir que ahora tiene más… más ambiente. Más encanto.

—Ja. Ya le contaré esto a Emma Yoon.

David Bong se dio cuenta de que había juzgado mal a esta mujer desde el principio.
Al verla por primera vez, pensó que era solo una mujer tímida, tranquila, con un rostro sencillo y amable. Pero la mujer que tenía frente a él ahora poseía también la vivacidad y el ánimo alegre de una mujer madura en sus treinta y tantos.

Con sus ojos claros fijos en él, a veces tímida, a veces bromista y atrevida.
Mientras bebían, la conversación fue profundizándose poco a poco, hasta derivar inevitablemente hacia temas más atrevidos.

—Pero si te digo que no.

—Ja. Emma Yoon ya me lo contó todo. Dice que cuando salían, apenas tenías oportunidad, ibas directo sobre ella.

—¿Quién iba sobre quién? ¡Qué exageración!... Aunque, ¿acaso tu marido no hacía lo mismo?

—¡Ay, ay! ¿Por qué sacas a colación al papá de Grace Seon? Estamos hablando del papá de Andrew Jun ahora.

—Es lo mismo. Digo, ¿un hombre que sale con una mujer no debería querer abrazarla? Si no, ¿qué clase de hombre es? Es algo natural, ¿no?

—Puaj. En fin, todos los hombres son igual de descarados.

Le lanza una mirada de reproche mientras lleva el vaso de cerveza a sus labios. Los labios, gruesos y rojos, rozan el cristal del vaso.

Como corresponde a una pareja casada, tras tocar algunos temas un poco subidos de tono, el incidente de aquella vez reapareció entre la conversación. Ella se sonrojó y preguntó por qué sacaba ese tema otra vez.

—En fin… Lo que pasó entonces fue un error. Todavía me siento mal por eso.

—Ya pasó, déjalo así. Aunque… el papá de Andrew Jun fue demasiado. ¿Ni siquiera puede distinguir entre su esposa y otra mujer?

—Es que esa mañana me desperté aturdido… y desde atrás, su silueta era muy parecido, pensé que era Emma Yoon…

—¿Sabes lo asustada que estaba yo en ese momento?

—Ja, ja. Lo siento. Yo también, al abrazarla por detrás, enseguida me di cuenta de que no era Emma Yoon… pero cuando caí en la cuenta de que había cometido un error, literalmente vi todo negro.

—¿Cómo? Dijiste que no sabías, y ahora dices que te diste cuenta?

—Bueno… Ah, la textura era diferente, claro. Y también el volumen, un poco distinto… Ay.

Mientras hablaba, ella le dio un golpe seco sobre la mesa.

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